Tras la batalla advirtieron un olor que se imponía sobre el de la herrumbre y la sangre seca en las armas: El olor a Gloria.
Con estas palabras se abría Gothia, una malograda "novela de caballerías" (de la que conservo el prólogo, primer capítulo, el borrador del segundo y un esbozo del resto del argumento) que comencé a escribir espoleado, como parte de un juego, por mi amigo Alex Lozano. Aquella labor dejó de tener sentido un ocho de enero cuando, con apenas treinta años, cabalgó prematuramente hacia la inmortalidad bajo escolta de todos aquellos personajes (Ramiro, caudillo de los godos; el felón Alarico; Baraquías "el Rayo", guardián de la tumba del Apóstol Santiago; Paulf y Carolo de Betia; Augusto de Tritonia, Tolomeo "el Joven"; o Aleixandre "el Nigromante", príncipe de Bizancio). In memoriam.
SIT TIBI TERRA LEVIS

